Como superar la ansiedad. Comprender que es la ansiedad es el primer paso para poder superarla. En primer lugar es fundamental tener claro que la ansiedad es un mecanismo de defensa, adaptativo absolutamente normal y hasta deseable, ya que aumenta el rendimiento y la capacidad. Pero, si la ansiedad es esta maravilla, ¿por qué vamos a querer superarla?

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Simplemente se trata de una cuestión cuantitativa, o como dicen los toxicólogos, es una cuestión de dosis. Una cantidad normal de ansiedad nos mantiene activos y productivos, una cantidad exagerada nos hace la vida insoportable y llena de sufrimiento.

Si ponemos el ejemplo del miedo se comprende mejor. Un nivel de miedo normal y sano impide que atravesemos la calle con el semáforo en rojo, un nivel de miedo exagerado nos impide salir de nuestro hogar. Ni el miedo ni la ansiedad son malos en sí mismo, ambos nos permiten estar vivos y productivos, el problema es cuando la cantidad de miedo o ansiedad sobrepasa los niveles normales. Eso sí es algo a superar, pero la buena noticia es que se puede hacer. De hecho, para todos hay una solución, por lo que el pronóstico es excelente en todos los casos, siempre y cuando la persona que tiene este problema quiera superarlo.

Un nivel de ansiedad exagerada es el que nos lleva a un estado de inquietud permanente con un aumento de la actividad. Sin embargo esta actividad ansiosa lejos está de ser productiva, sino todo lo contrario. Una persona muy ansiosa se concentra mucho menos y comete muchos más errores. Esa inquietud se puede percibir incluso en lo físico, con un movimiento constante que no lleva a ningún lugar. En lo interior de esa persona ocurre lo mismo, con pensamientos breves y poco profundos. Por supuesto que esto no lleva a una pérdida de contacto con la realidad, sino simplemente a una situación de incomodidad y a una productividad disminuida.

En los casos en los que la persona realmente se siente muy mal y su actividad diaria se ve interferida por la ansiedad, puede ser necesario usar medicación. Hasta hace algunos años se utilizaban medicamentos que sedaban levemente a la persona. Hoy día se usan más que nada los inhibidores de la re-captación de serotonina, que no solo no se dan sino que calman la ansiedad y no producen acostumbramiento. Si bien como toda medicación tiene efectos secundarios, estos son mínimos y muy esporádicos. Estos medicamentos deben ser recetados siempre y en todos los casos por un médico, quien determinará la dosis y el período de tratamiento. Es importante dejar claro que su efecto comienza a notarse luego de dos o tres semanas de uso, por lo que no se indican para un caso de ansiedad en agudo (en el momento). En esos casos se usan benzodiacepinas, que tienen una acción sedativa moderada (depende de la dosis).

Pero no todos requieren medicación. Para muchas personas reordenar sus actividades es suficiente. Por ejemplo, un excelente primer paso es comenzar un régimen de ejercicios regular de al menos 4 veces por semana, media hora cada vez. Estos logran con el tiempo un resultado muy similar a la medicación, pero sin necesitar recibirla.

Tomarse el tiempo necesario para cada tarea, sin apurarse más de lo necesario, es algo que debe practicarse a diario. Una buena idea es hacer primero las tareas más complicadas y desagradables. Postergarlas aumenta el nivel de ansiedad.

Identificar cuales estímulos aumentan la ansiedad es muy importante. No para evitarlos, sino para controlar la ansiedad que nos producen. Las técnicas de relajación son fundamentales en este momento. La meditación es una excelente ayuda en todos los casos. Si tenemos una situación x que nos pone ansiosos, relajarse muy bien y una vez que el nivel de ansiedad está realmente bajo, debemos comenzar a imaginar esa situación, intentando mantener bajo el nivel de ansiedad. Esto lo repetimos a diario hasta que logremos controlar esa ansiedad, sin evitar el estímulo.

No acumular más tareas de las posibles razonablemente ayuda y mucho.

Evitar los movimientos ansiosos es un paso clave. Si mientras esperamos nuestro turno en el banco no podemos quedarnos quietos, pues hay que concentrarse en hacerlo. Un paso importante para no estar ansioso es no verse ansioso.

Una vez que vamos logrando estos pequeños triunfos sobre la ansiedad, notaremos una tremenda diferencia en la calidad de vida.

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